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9 ene 2019

LA NATURALEZA DE LA OBSESIÓN
Actualmente, la profesión médica ha producido gran cantidad de evidencias que confirman las conclusiones a las que llegó el Dr. Silkworth sobre el alcoholismo.
 
Ha habido muchos estudios médicos que muestran, que el cuerpo de un alcohólico no reacciona ante el alcohol de la misma manera en que lo hace el cuerpo de un no alcohólico. Cuando los no alcohólicos beben, el alcohol se divide dentro de sus cuerpos en varias etapas: en agua, azúcar y bióxido de carbono. Pero ha habido mucha evidencia que muestra que el alcohol no se divide así dentro del cuerpo de un alcohólico. Debido a esto, en lugar de estar un poco mareados, los alcohólicos tienen un deseo imperioso por el alcohol. El alcohol no hace que el deseo desaparezca ni que sea más tolerable -de hecho, lo hace más fuerte. Es como rascar un brote en la piel, hasta que sangra.

Es por ese motivo que, cuando casi todo el mundo está listo para irse a casa, el alcohólico apenas está preparándose para seguir de fiesta. El deseo físico es más fuerte después de la veinteava, no la tercera, copa. Nunca logramos beber todo lo que deseamos una vez que hemos comenzado a beber. Es literalmente imposible ese deseo imperioso.
Sobre las últimas décadas, la profesión médica ha descubierto más evidencias: El alcoholismo es una enfermedad progresiva. Eso significa que cuanto más tiempo lo tienes, más empeora, aunque ni siquiera te acuerdes del alcohol.
Lo anterior, quiere decir que si mañana bebiéramos una copa, no nos encontraríamos en la misma miserable condición de hace veinte años -nuestra situación sería mucho peor. El deseo imperioso sería más fuerte, y nuestra manera de beber sería peor de lo que era en aquel entonces.
Cuando conocemos a alguien que había estado sobrio durante algún tiempo, pero que había recaído y se había emborrachado, le preguntamos: “¿Te fue mejor esta vez?”. E invariablemente la respuesta es que fue doblemente peor de lo que había sido cuando esa persona bebía antes. El deseo es peor, la manera de beber es peor y los problemas que resultan son peores.
El aspecto mental del alcoholismo
Hemos dedicado mucho tiempo para hablar sobre el deseo Imperioso físico que tiene un alcohólico al beber alcohol, porque creemos firmemente que ésta es una información básica para tu recuperación. Pero toda la cuestión de lo que sucede después de comenzar a beber no importaría si no bebiéramos esa primera copa.
Entonces, ¿por qué tomamos esa primera copa?
Recuerda que el deseo imperioso físico comienza después de que existe alcohol en tu sistema. Esto significa que lo que te puede hacer beber esa primera copa debe estar enteramente dentro de tu mente. También significa que toda tu recuperación se llevará a cabo dentro de tu mente.
En las páginas XXI, líneas 22-23, el Dr. Silkworth explica que las personas beben esa primera copa porque les gusta el efecto que el alcohol produce en ellas. Muchos alcohólicos se ofenden cuando leen esto por primera vez. Dicen: “No, yo no bebo por eso. Yo bebo porque me encanta el sabor”. Ahora bien. A nosotros nos encanta el sabor de una cerveza fría, pero también nos encanta el sabor del agua fresca de montaña. Pero ninguno de los dos se ha sentado a beber una caja entera de agua fresca. El alcohol provoca dentro de nosotros que el agua no.
Dentro de ese mismo párrafo, el Dr. Silkworth describe como se sienten los alcohólicos a menudo. Se sienten inquietos, irritables y descontentos al estar sobrios. Por lo tanto, sus mentes buscan una manera de sentirse más felices y contentos. Recuerdan la sensación placentera que tuvieron la última vez que bebieron unas cuantas copas -por lo menos al principio, antes de que surgiera ese terrible deseo imperioso. Finalmente, esos recuerdos se vuelven lo suficientemente poderosos, y ellos se rinden y beben el primer par de copas. Eso dispara el intenso deseo físico y agarran una borrachera. Salen de esa borrachera sintiendo remordimiento y comienzan a cantar el himno nacional del alcohólico -“Nunca lo volveré a hacer”. Pero luego vuelven a caer dentro de ese mismo circulo vicioso, una y otra vez.
El Dr. Silkworth dice que esto seguirá ocurriendo hasta que el alcohólico experimente un cambio psíquico completo. Este cambio psíquico permite que el alcohólico rompa el ciclo.
Si eres un alcohólico, en algún momento dentro de este ciclo se te meterá a la cabeza la idea de que beber una copa te proporcionará alivio y te hará sentir mejor. Y cuanto más consideres esta idea, todas las demás ideas serán empujadas de tu mente. En ese momento, no puedes recordar los problemas que tuviste cuando te emborrachaste hace tres semanas. Tu mente te dispara a beber, por lo que bebes, que a su vez dispara el deseo imperioso dentro de tu cuerpo. Entre más lo deseas, mas bebes -y entre mas bebes, mas lo deseas.
Ahora, demos un salto hasta la siguiente ocasión que te encuentres inquieto, irritable y descontento. Recordarás lo que hiciste la vez anterior, o sea, beber una copa. También recordarás que, por lo menos al principio, beber una o dos copas te ayudó a sentirte mejor. No puedes dejar de pensar que beber es una forma de hacerte sentir mejor. Esto se llama una obsesión -la idea que envuelve y sobrepasa a todas las demás ideas. La obsesión de un alcohólico es la idea de beber una copa.
El hecho está en que debes pensar sobre beber antes de beber una copa. Toda acción nace por un pensamiento -así es como funciona una obsesión.
https://grupocentromadrid.wordpress.com/2015/02/21/trastorno-obsesivo-compulsivo/

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